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Análisis del contexto

La difícil transición política que emprendieron durante la década pasada los países latinoamericanos demostró que la sola elección periódica de las autoridades públicas no era suficiente para defender una democracia. Es necesaria la participación activa de los distintos sectores sociales en la toma de decisiones y el fortalecimiento de las instituciones públicas.

En este nuevo siglo se vive una época de esperanza, pero también de perplejidad. El fin de la Guerra Fría y la extensión de la libertad y la democracia, junto con el reconocimiento de los derechos humanos a nivel mundial, no se ven reflejados en la vida cotidiana de las personas, ni en el diseño y desarrollo de políticas públicas. En Costa Rica, la inseguridad y el alto costo de la vida, son las principales preocupaciones de sus habitantes, así como el debilitamiento de algunas instituciones del Estado que no han sido capaces de dar respuesta a las demandas ciudadanas.

Dentro de esta perspectiva, el impulso propiciador del desarrollo de los derechos humanos en la educación superior, adquiere una especial relevancia, ya que la educación es la premisa necesaria a partir de la cual podemos concebir y transformar la realidad social.

Una cultura que promueva un auténtico Estado Democrático Social de Derecho nos debe llevar a formar nuevas generaciones de personas conocedoras de la realidad social, de su comunidad, país y región, para hacerlos conscientes de los problemas, solidarios con los más necesitados y propositivos para los cambios que nuestras sociedades requieren, y este es precisamente el norte hacia el cual se dirige la Cátedra de Derechos Humanos.